“Me verás correr, por la ciudad de la furia” Los 42k de Buenos Aires de Juan Badilla

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La previa

Y llega mi décimo maratón. Lugar escogido, Buenos Aires  (segundo año consecutivo por tierras argentinas). Tengo buenas expectativas, ya que el entrenamiento ha sido ordenado y mejor planificado que los anteriores. El trabajo de pista y los controles han salido muy bien. Busco bajar los 3:15 de MITA en marzo. Por temas post 18 de septiembre, viajamos el sábado antes del maratón. (Arriesgada jugada), Llegamos a las 12:35 a Bs Aires.

El retiro de Kit

Entre Aeropuerto y transporte público de Buenos Aires a las 14:30 estamos en el retiro de Kit (Centro Miguelete, no te olvidaré …). Lugar pequeño, bastante fila para la entrega de número, mucho calor y humedad. Entre los atletas conocidos, diviso a María Peralta (@mariaolimpica en Instagram), una de las mejores fondistas argentinas (fue la décima mujer en llegar en el maratón, con 2h43:48).

Con kit en mano, algo deshidratados y cansados, vamos rumbo al hotel. Retorno en tren + metro (o “subte” como le llaman nuestros vecinos). Llegamos cerca de las 17:00 hrs. al hotel; urgente buscamos un lugar para comer pastas y tomar agua (¡por favor!).

La humedad ya se veía un riesgo inminente para el domingo y las nubes prometían lluvia con tormenta eléctrica. Por suerte no llovió, pero la humedad amenazaba …

Antes de dormir, la última porción de carbohidratos y un poco de agua.

El día de la carrera

¡Llegó el día! ¡A desayunar! A recorrer el maratón de Buenos Aires. El hotel tuvo un gesto con todos los maratonistas y lo sirvió a las 06:00, bastante encima de la carrera a mi parecer, ¡pero bueh!

Salgo con la amarilla de Urban Runners y troto suave hasta la partida. Llego a la partida y el estómago me avisa que pase a las “casitas”. Llega mi turno y se inicia la carrera; con tres minutos de retraso inicio esta nueva aventura; puedo tomar un ritmo cómodo.

Veo a algunos chilenos, a algunos conocidos los saludo y continuo. K5 y entregan la primera botella con agua. Tengo muy presente el tema de la hidratación e ir alternando isotónico con agua. K10 y K15 van según lo esperado, pero comienza una pequeña molestia al estómago.

K21 sigue dentro del plan. Entramos a la autopista 9 de Julio (algo así como entrar un rato a la Ruta 5) y pasando el K25 decido pasar nuevamente a las “casitas”. En tiempo récord retomo la carrera y prosigo sin mayores problemas.

Paso el K30 a ritmo parejo, buenas sensaciones. En el K34 baja un poco el ritmo; mantengo. En el K36 comienzan los calambres, pero puedo alternar trote y caminata. K38 y 39 calambres horribles, piernas rígidas. Cambio de plan, sólo importa llegar. Paro a ratos, camino, pregunto a la ambulancia si tienen algo para los calambres, pero nada.

En el camino un espectador me ofrece ayuda para elongar. Tardo cerca de 10 minutos en poder volver a la carrera. Alterno entre calambres y caminata. A pasos del K40 un brasileño viene peor que yo, así que ayudo a asistirlo. Le digo que la humedad está complicada, que tome líquido y que no corra, que camine.

Último punto de hidratación y tomo agua e isotónico, como en toda la carrera. Esta vez me dan la energía para volver al trote, por suerte disminuyen los calambres. Ahora alterno entre trote, caminata y calambres.

Fotografía de Pix4u!

¡Llegamos al estadio de River! queda 1 Km! La gente está agrupada animando, los corredores animan. Algunos chilenos ven la bandera de la polera y dan ánimos, ¡ya queda poco! Calambres, caminata, trote, trote y más trote, ¡se ve el arco de la meta! Siguen los calambres, pero se llega a la meta trotando, como sea. Cruzo la meta: 03:41:12, algo lejos del objetivo, pero contento por poder llegar en un tiempo bastante razonable. Un argentino que me vio mal en ruta me dice “¡Juan! ¡Llegaste!”. Le doy las gracias por el ánimo en ruta, lo felicito por llegar y nos damos un abrazo.

Camino un poco y ¡veo a mi Lore!  Alegría, emoción, muchas sensaciones. Mismo lugar que en 2017, pero distintas circunstancias.

Muchas lecciones que aprender, pienso en no volver a correr este maratón y le comento a Lore (los últimos 4.4K los hice en 43 minutos …). En la medida que van pasando las molestias, inconscientemente le digo “cuando vengamos otra vez, nos venimos con más anticipación y nos hidratamos mejor …”

¡Llegó el décimo maratón, desde la Ciudad Trasandina de Buenos Aires! Costó, se disfrutó, se sufrió, pero llegó.

Solo queda decir a los amigos, familiares y a mi Lore; Gracias …. totales.

 

Juan Manuel Badilla
Corredor Team Urban Runners Chile